¿Cuánto tiempo de nuevo? Tanto como huero me he sentido. Exponerse lleva su tiempo. No lo he tenido. He estado lleno de otras cosas. Trabajo. Gestiones. Planteamientos de futuro. Dudas. He estado buscando tanto que me olvidé de otras cosas. El azar hace que confluyan hechos e imágenes, palabras que oyes y formas de ver la vida y pensar que despiertan en el que escribe ese hermoso y doloroso camino creativo donde buscas y encuentras palabras que enlazas, frases que describen, pensamientos que, encadenados, paren sentimientos y emociones. La visión de una familia ataviada de forma peculiar, la lectura casual de una noticia, el recuerdo de la escena de una película impresa, por hermosa, en mi retina, genera en mí el que este mediodía de domingo, ese día inerte donde parece que se unen todo lo malo ocurrido en los días restantes, quiera escribir. Qué bien que la vida te dé siempre motivos para expresarte, para imprimir con palabras lo que nace de la mente barnizado por el corazón. Una familia alineada camina delante de mí por los pasillos interminables y “couregianos” de la estación del Ave de Madrid. Van ataviados con prendas de cacería.

No hay sexo en las prendas. No hay edad. Hay color verde. Hay formas. Hay objetos, armas queenfundadas, cuelgan diestramente, por ser una acción reiterada, de los hombros. Es una línea longitudinal de consanguinidad silenciosa y segura en su paso con toda la prepotencia de saberse armado y por ende poderoso. El padre encabeza la partida. La madre la cierra. Entre ambos, los frutos. Un niño de unos 10 años. Dos chicas. Una adolescente de 16. Una niña de unos 12. No sé de donde vienen pero sí sé de qué vienen: vienen de matar. Analizo y retengo. Una noticia en la sección andaluza de un periódico de ámbito nacional anuncia la creación de una asociación tecnológica para la sostenibilidad de la caza y la pesca en Andalucía. Recuerdo a la familia de cazadores ¿legales?. Cierro los ojos y rescato la maravillosa escena de la película de Stephen Frears “The Queen” donde una reina Isabel emocionada se da cuenta de la interinidad de la vida ante la presencia de un ciervo abatido por la miserable y sucia prepotencia del ser humano. Contempla la grandeza muerta y agacha su cabeza. La grandeza, la majestuosidad puede ser anulada con un simple disparo. También lo puede ser la suya. Por eso calla y camina. Cuezo en mi cabeza todo esto. Me embarga y me persigue instalándose en mis horas, sobre mi pecho, quedándose adherido a mis huecos. Busco en internet. Hay webs, foros, blogs, clubes, federaciones, asociaciones donde se habla del arte de la caza, la cinegética, de los precios de las licencias federativas, de premios al cazador del año, de venta de armas: Aya nº 53, escopeta Bereta S6S6, del nuevo rifle Steyr Mannlicher. Hay páginas de venta on line de prendas para cazar. Hay colores: verdes, ocres, marrones, almendras y topos. Hay prendas: chalecos, pantalones, botas, parkas. Hay formas y elementos de patronaje: bolsillos fuelles, acolchados,rodilleras, zurrones adaptados, protecciones lumbares. Hay tejidos: teflón, impermeables, panas, punto, tejidos reversibles. Todo un catálogo de cosas. Todo un rosario de palabras. Todo un mundo de imágenes. Sólo con un fin: matar. Hay una moda para la muerte.Hay un entorno para la muerte. Hay un protocolo para la muerte. Hay un ritual para la muerte. Hay comida tras la muerte. Hay bebida tras la muerte. Hay risa tras la muerte. Hay fotos con la muerte a los pies del que mata. Hay nuevas fechas para la muerte.
La familia vuelve a mi cabeza. Van regios y orgullosos con sus armas colgadas de sus hombros. Yo me siento más ciervo que nunca. Una lágrima se pierde entre el pelo cano de mi mandíbula. Siento vergüenza de ser un animal que logró pensar. Quiero ser uno de aquellos incapaces de matar sin inmutarse, de matar por y con placer. Quiero perderme con ellos en la verdura de un bosque y ver a ese animal que piensa, al hombre, acabar con mi vida. Quiero alzar mi cornamenta hermosa y berrear al aire: por favor no lo hagas.

2 thoughts on “Una moda para matar”

  1. A mi esa escena que comentas también me subyugó. La nobleza animal no es un tópico, la descubro a diario en la mirada de mi perra.
    No nos dejes tanto tiempo sin tus post.

    Saludos
    T38

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