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Llega azulando las horas de la aurora y enlilando las tardes mortecinas. Es el otoño que irrumpe en nuestro tiempo ,pedigueño de algodones, lanas tibias y hombros cubiertos, inoculando su credo en nuestro diario. Los mercados se llenan de sus sabores, las casas se desvisten de verano para cubrir sus verguenzas de guata y acolchados. Los colores del verano se marchan a dormitar y la vida cotidiana se mancha de verdosos tímidos, canelas, topos crudos y vino. Desvestimos los armarios para vestirlos de las prendas presas en bolsas y altillos. Guardamos el estío.image
Temido por las almas que enferman sin previo aviso, el otoño se llena de nuevos deseos, de propósitos incumplidos, de jaleas y carne de membrillo. imageEste que llega nos trae un crisol de modas que conviven sin pelea, ajenas a la coherencia, al credo único e icónico. La moda se desbruluja y todo se casa,arracimado, en este otoño sin prejuicios y sin miedo al desafecto de colores y texturas. La mostaza nos riega desde arriba. La caldera acaricia la cadencia de los días cortos de luz. El humo de las castañas se instala en lagañales que se desbordan sin pudor. La piel de mentira se pega a la piel viva . Lo enorme se conjuga con lo slim. La granny pasea junto a lolitas vestidas de “china”. Los leopardos se tiñen de colores y bailan indecorosos con yetis y zorros rosas. El sporty corre por las calles llenas de mujeres cubiertas de transparencias y pijamas. Hay flores de encajes en los balcones de nuestros cuerpos y militares que gobiernan en las esquinas de las plazas. El viento se mete entre la ropa creando volantes y volutas. La tapicerías de los sofás de nuestras madres visten a mujeres tristes que derrochan una blancura sin mácula.image
Es el otoño nuevo de este año que termina. Termino. Me embriaga la compota pariendo sus olores…imageimageimageimage

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