Es una lluvia lenta y tímida. Las gotas son como caricias que se quedan acurrucadas en los poros de la cara. Es traidora y certera. Te acaricia y te impregna. Cómo los buenos amantes, es una lluvia que se instala en tu cuerpo poco a poco. Me refugio con los hombros húmedos debajo de un árbol. Es una morena que brota verde a comienzos de esta primavera que, como nosotros, lleva en su ADN la imprevisionalidad de su carácter. Aquí voy rumiando lo que quiero escribir. Lo rumio y lo archivo en mi cabeza hasta llegar a la casa.
Es el camino de siempre. La avenida recta. El colegio Reyes Católicos .El chino de la esquina. La farmacia dónde Milagrito, mi perro,no puede entrar .El semáforo que parece que nunca cambia de color.
Subo. Está en sexta planta. No había camas en la planta que le correspondía cuando la ingresaron.En el ascensor la vida se mezcla con las cabezas gachas y el susurro de cuerpos y de voces.Nadie sonríe. Las miradas se cruzan de soslayo . La empatía es grande en ese espacio de acero frío. En los pasillos hay gente que espera. Las manos se cruzan.Las miradas preguntan, El dolor. El cansancio. Hay enfermos que pasean solos por los pasillos asépticos .Ida y vuelta una y otra vez. Alienados. Suena alguna televisión de fondo.Habitación 630. Entro. Rosario, mi madre, no está en la cama. Sólo está Manuela, la compañera de habitación. Se está aseando, me dice Manuela.
La habitación está pintada de celeste. Entra una luz difusa por la ventana sellada. Me siento en el sillón de los acompañantes. Lo diseñaron para que nadie se quedara. Es tan incómodo.Rosario sale del baño atada al soporte del gotero. Los cables, organizados, la envuelven mientras se tambalean como si fuera un rosario de cuentas transparentes . Viene despacio renqueando en cada movimiento con esa mesura que solo los enfermos o los ancianos tienen en su gesto, en la movilidad cadenciosa de sus cuerpos. Se apoya en el soporte metálico. Es como un embrión lleno de vida agarrado a la placenta de su madre.
Me mira y me sonríe. ¿Cómo estás ? Le digo. Felicidades. Hoy cumple 80 años.La beso. Le enseño lo que le traigo. Son algunos regalitos . Ella se ríe cuando ve la diadema de plástico con perlas de rubí. Se sienta en la cama y hablamos. La corono.Enciendo la vela . Sopla en color rojo y me mira. Tiene los ojos triste como si la vida estuviera cansada de estar y quisiera escapar por las rendijas . Le hago una foto. Manuela aplaude.Le organizó el poyete de la ventana. Lo singularizo haciéndolo suyo. Sus gafas de sol. Una revista. Unos clinex. Unos yogures . El ramito de girasoles que cabecean tímidos como si mi dolor les intimidara.Un poquito de su casa resumido en un poyete descarnado y árido.Quiero que el tiempo pase raudo. Que me resbale el miedo y se acurruque a mis pies . Hago cosas sin parar como si estar nerviosamente ocupado amilanara la impronta indeleble de la angustia.
Las mujeres hablan. Yo oigo. Las separa una cortina de tejido ignífugo. Solo eso. Sus vidas son patrones urdidos por un pasado idéntico. Hablan de la guerra . Del hambre que pasaron. Del frío y de los colchones de paja. Del miedo. De no tener nada. De los hijos. Se les iluminada la cara.Me emociono y me voy. Entro en el baño. Hay bragas colgadas recién lavadas.Un perfume de rosas del mercadona. La pila de la ducha está llena de centros de flores. Un jardín que adorna la blancura inmaculada de los azulejos.Las lágrimas bajan sin orden ni vergüenza. Escucho las voces de las mujeres que hablan.Mujeres solas que solo vivieron sus vidas a través de la vida de los demás genétizando la prioridad del otro . Todos aquéllos a los que amaron. Mujeres vestidas del color del silencio y la prudencia que siempre se quedaron con el trozo más pequeño. Sus “dnis” tienen las esquinas dobladas y ajadas. Viejas como ellas.Oigo como hablan de los calcetines que zurcieron tantos años. Se me antoja lo único que han hecho en sus vidas . Zurcir calcetines, amores, rabia, dolor……
La habitación celeste cambia de luz y se llena de palabras bilaterales llenas de ternura.Soy un árbitro mudo que guarda en la bolsa de la memoria cada verbo.
Voy a fumar. Bajo con el dolor de látex adherido. Siento que la vida se retira. No tengo riendas para sostenerla.Siguen los enfermos paseando plazas y alamedas desnudas de flores. Las miradas clavadas en la nuca del de delante. Son zombis uniformados con el logo de la junta de Andalucía en sus batas y pijamas. Suena una copla en una habitación cercana. La voz de Eva González la anuncia. Te he de querer mientras viva. Marifé de Triana. Te he de querer mientras viva, digo susurrando mientras bajo la escalera reiterada y sola.
Salgo y fumo. Abro el “Grindr”, la aplicación gay donde buscamos lo que sea solo a cambio de ser . Quizás él me haya escrito. No lo ha hecho. El sonido inquieto me dice que alguien me requiere…se llama “pasivo mamador”.
Hola, leo
Tienes fotos de tu polla?
Quizás primero decirte mi nombre,le digo
No hace falta. Sin una foto de tu polla para qué saberlo
(Guardo silencio)
Escribo,soy Pedro
¿Qué buscas ? Me dice
Hoy ,solo un abrazo, un trozo de piel cálida que me ampare, una mano que me sirva de asidero, un oído que escuche lo que rezo,una palabra de consuelo….una voz que me diga que su vida ha sido larga, que ha visto crecer a sus hijos, que ha sido muy amada, que está cansada de sufrir y quiere marcharse, que la deje irse serena y bella con sus labios pintados de rojo , que aprenderé a vivir son su ausencia, sin su voz aquietada por la hartura de la vida asténica……

No hay respuesta.Solo está el sabor de los mocos en mi boca.
“Pasivo mamador” me bloquea. Desaparece.
Un perro negro se me acerca. Me agacho y le acaricio la cabeza.El me lame la mano.
Pienso en aquello que decimos los que escribimos sobre moda de que “en el negro viven atrapados todos los colores”. También el celeste de la habitación donde Rosario,mi madre, espera que la vida se quede un poco más.

2 thoughts on “El abrazo solo”

  1. Para un segundo, deja lo que estés haciendo, sí tú, para por favor…. Ya? Inala profundamente llenando el abdomen como si fuera un balón, despacito, y ahora sigue un poco más y llena el pecho, bien, ahora exala lentamente. Repite. Repite y repite hasta que te reconozcas más allá de lo que crees que ERES. Ahora siente como una oleada de AMOR recorre todo tu precioso cuerpo Pedro. SIENTELO. Permítete sentirlo. Te lo envió desde el corazón.

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