Hablar de belleza es, sin duda, hablar del último desfile de Antonio García, compañero y amigo. Junto a su hermano Fer García, Antonio ha realizado, según mi criterio, su mejor colección hasta el momento.

Clasicismo a tope sin cortarse un pelo pero regurgido desde el ahora. Amantes de lo de siempre pero apostillando, añadiendo ,quitando..etc todas esas actitudes y respuestas que definen a los creadores.
Hubo emoción y un buen rollo estupendo entre todos los miembros de un equipo, entre los que me incluyo, con muchas ganas y mucha seriedad. (Perdonen la digresión: la seriedad es imprescindible a la hora de acometer y llevar a cabo la producción de un desfile pero la emoción sólo se siente cuando todo parece que fluye solo en perfecta armonía. Es como en esas perfectas películas de Ozu en las que, pase lo que pase, la belleza perdura.)
Nada que sobrase, nada que faltase. Refinamiento sin caer en lo manido. Volúmenes desplazados por la piel, por el cuerpo, sin estridencia.

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